viernes, 30 de septiembre de 2016

Viaje a la ciudad de San Petersburgo (Rusia)


Entre los días 19 y 22 de septiembre visité la ciudad rusa de San Petersburgo y fue una experiencia inabarcable que ha llegado en el momento y lugar indicados (y vivirlo como algo propio en el transcurso de este). Una delicia para quién guste del Arte y la Historia en mayúsculas. Los platos fuertes fueron el palacio-museo Hermitage, la Catedral de San Isaac, la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, el Palacio de Catalina (quemado por la Alemania nazi y reconstruído) y, como no, el impresionante río Neva (una atmósfera relajante y vivificadora de calado espiritual). También fue mi primera experiencia como extranjero en un país de cultura e idioma totalmente ajenos. 

Mi primera experiencia de viaje en avión fue en este viaje, iba con biodramina por si pagaba la novetada de la primera vez y... nada! Estuve más excitado que otra cosa por la experiencia, se inició el despegue y volé desde Barcelona a Frankfurt (Alemania), y de Frankfurt a San Petersburgo. 

El primer día como turista fue un excitante viaje por el Hermitage, un palacio-museo del tiempo de los zares que rezuma Historia, Poder y Riqueza a partes iguales. Aparte del lujo de los zares, también vi con mis propios ojos como estos atesoraban historia de Roma y del Antiguo Egipto (esta última civilización tenía una sala para ella sola). Del segundo día me gustó mucho el interior de la catedral de San Isaac, el exterior de la Iglesia del Salvador de la Sangre Derramada (no entramos) y todo el conglomerado de la Fortaleza de San Pedro y San Pablo. El tercer día en el Palacio de Catalina el hacer de los turistas chinos fue el elemento cómico del viaje, ya que todos nos tomabamos en coña lo que nos decía Ruslan, uno de nuestros guías, de que estos empujaban como cosacos al resto de turistas (al contrario de los más respetuosos japoneses) y al final fue verdad! :-)

Como ya he dicho antes, el rio Neva me resultó de un impacto especial por el gigantismo y tranquilidad que me inspiró. Una de las mayores masas de agua dulce en Europa procedente del lago Ládoga que desemboca en el Mar Báltico. 

Pero en esta ciudad de San Petersurgo hay muchas cosas aparte de los lugares donde nos llevaron los guías, gracias al taxi que me llevó el último día al aeropuerto de Pulkovo pude observar desde el auto el gigantismo que inspiran la estatua de Lenin y el edificio soviético que tiene al foto (seguramente de origen gubernamental). Todo un testimonio de lo que fue la Unión Soviética durante el tiempo que compitió de igual a igual con Estados Unidos por la supremacia mundial (1945-1991).

En lo que respecta a mis ratos libres sin guías, San Petersburgo fue también una buena experiencia para realizar paseos a mi aire durante los días que estuve, llegando a alejarme una hora a pie del Ambassador, el hotel donde me hospedaba. Aunque los nombres de las calles estaban en cirílico, con memoria y sentido de orientación no tuve muchos problemas. Con un mínimo de ruso en los bares tampoco hay muchas dificultades para pedir consumiciones. 

Tanto en los viajes organizados como en mis salidas pude observar el gran tirón que tiene Vladimir Putin en su país (camisetas, matriuskas, tazas, etc...). Un marketing totalmente impensable con los políticos de España y Cataluña que tengo que tragar en los medios de comunicación de mi terruño. De paso, no estará de más constatar que tanto España como Cataluña son nada en el día a día de Rusia (como nosotros con Portugal, nuestro vecino que es un gran desconocido por la poca o nula presencia en los medios). Sería una cura de humildad para todo aquellos políticos y/o patriotas españoles o catalanes que se lo tienen creído cuando desprecian al otro como si ellos fueran algo más. Si encima de países pequeños, no hacemos puentes entre nosotros (en la política y en la vida) mal vamos y mal iremos...



A continuación dos de los muchos vídeos que grabé: 

Y unas cuantas fotos de la amplia colección que pude grabar en el interior del gigantesco Hermitage, la catedral de San Isaac, el exterior de la Iglesia del Salvador de la Sangre Derramada, la Fortaleza de San Pedro y San Pablo y el palacio de Catalina:







ADDENDA: Como ya he comentado antes tuve la oportunidad, en un salón del Hermitage de ver variadas reliquias del Antiguo Egipto, que constituyen el trozo de historia más antiguo que he podido ver con mis propios ojos. Pues bien, a orillas del rio Neva hay otra muestra, una esfinge del periodo del faraón Amenthotep III hace 3.500 años que fue trasladada a San Petersburgo en el siglo XIX cuando la egiptología se puso de moda tras la invasión napoleónica al país de los piramides. Aquí tenéis una foto:


  До встречи, Санкт-Петербург!!! До встречи, Санкт-Петербург!!! До встречи, Санкт-Петербург!!!

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